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Los guapos también se tiran pedos.

En esta vida, nacer guapo es nacer con torta bajo el brazo. Mejor dicho, nacer con un panino, o sea, un snack más fino, porque nacer con torta es de gente común y corriente.


Genteguapa

Ser guapo es hacer trampa en la vida, es un hack que te facilita todos los niveles de la misma, es una moneda de oro de 24K, una llave que te abre hasta las puertas más pesadas. Así es querido lector, ser guapo es la mayor fortuna que puede tener una persona. Y si no naciste guapo, no intentes corregir a la naturaleza, porque:

a) Existe algo llamado genética y de ello no puedes huír.

b) Generalmente, quien reniega de la caprichosa voluntad de la naturaleza, termina en plan quimera.

Sin embargo, a pesar de todos los beneficios a priori que trae el ser visualmente atractivo, hay algo infalible para hacer frente a la idealización general hacia la gente guapa, o sea, recordar que son tan humanos como el gordito que baila El Serrucho, y parte de todo eso es el hecho irrefutable de que los guapos también se tiran gases.

Así es, ser de luz que me lees, es mi deber decirte que esa persona de proporciones renacentistas, cabello inmaculado y ojos que derriten todo lo que miran, también posee intestinos que procesan lo que sus perfectos dientes mastican y su cálido-húmeda lengua saborea.

Detrás de ese vientre perfecto hay un mundo igual o peor de oscuro y turbulento como el de cualquier simple mortal, que al menos una vez al día va y se despide dolorosa o adecuadamente de lo que toda su perfecta anatomía ya no necesita para mantener a semejante monumento en pie.

Y ese proceso no sería el mismo si las entrañas de dichos seres no funcionaran correctamente, pues para que un cuerpo sea perfecto, tiene no sólo que verse bien, sino también funcionar adecuadamente, lo cual significa que al consumir leguminosas, el perfume de sus adentros será igual de agresivo que el de cualquier hijo de vecino.

Por lo tanto, cada vez que te topes con una persona guapa, que al verla sientes que tu ropa interior pierde tensión y termina en tus rodillas, recuerda que no defeca Danonino ni expulsa perfume de gardenias. Por dentro está exactamente igual o peor de podrido que tú y probablemente también le huelen las partes donde no le da el sol.

También recuerda que no hay cosa que mate más la ondita que alguien apestoso. Lo siento guapos del mundo, no pueden contra todo en esta vida. Especialmente contra la misma naturaleza que los ha dotado de belleza y aparente perfección, a esa madre sabia no la puedes hipnotizar con tus maneras gráciles. A veces la vida es justa, amigos.


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