Buenas costumbres, Ciencias informales, Mundo godínez, Salud pública

Buenas costumbres en un sanitario compartido.

Dicen las malas letras y la mía que no es muy buena, que el ir al baño es un placer sin comparación alguna, el que quita un gran peso de encima, y libera de las cadenas del tránsito difícil. Nadie tiene derecho a privarnos de semejante experiencia, pero tampoco hay que ser un maldito pasado en lo que a desalojo respecta.


RentonTrainspotting

Como probablemente usted que me lee, comparte cotidianamente al menos un inodoro con más de una persona, debe tomar en cuenta lo que a continuación le voy a recomendar. Su vida será más sencilla y menos escatológica después de ello, pues a nadie le agrada la gente de mierda. O que no se deshace de ella debidamente.

Todos odiamos el excremento. A nuestro cuerpo no le gusta, por eso lo desecha, entonces, creo que desde ese punto podemos entender que la suciedad no es un elemento que genere empatía con nada. No importa si es propia o ajena, es asquerosa y nadie quiere tener contacto o reminiscencias de ella.

Su deber como ser defecante, es deshacerse de dicho elemento en cuanto pueda, donde pueda y en el lugar donde lo haga, hacer lucir al inodoro estéril y virginal. La memoria de sus adentros debe quedarse guardada muy en lo profundo de las cañerías, allá donde sólo los fantasmas del interior de nuestros cuerpos y las ratas anidan.

Una vez comprendido el mecanismo de desecho orgánico corporal en un entorno comunitario, es mi deber poner a su alcance un listado de buenas costumbres sanitarias para que goce de una vida más higiénica y menos personas le odien por haber conocido sus deposiciones sin haberlo solicitado. De hecho, dudo que alguien solicite esto voluntariamente. Pero de todo hay en la viña de El Señor.

  • De ser posible, consuma alimentos que le garanticen heces equilibradas y de buena composición. De color, forma y olor manejable y soportable, que no sea agresivo para consigo o los demás.
  • En relación a lo anterior, de preferencia, algo que no genere una fiesta de aires muy notoria.
  • Antes de ir a despedir la carga, asegúrese de tener agua y papel higiénico a la mano.
  • Tómese su tiempo. Relájese. Medite. Deje que todo fluya sin prisas.
  • Tome papel suficiente y proceda a eliminar los rastros de su anatomía. No sea tímido y tome todo el papel que necesite. TODO EL QUE NECESITE.
  • Deposite el papel en el lugar asignado (algunos lo depositan en el inodoro, otros en el cesto, depende el lugar y la tecnología de las instalaciones).
  • Si es en el cesto, le recuerdo que lo que acaba de limpiar de su cuerpo HUELE Y SE VE MAL, por lo que es deber de todo ser defecante, que el sustrato que lleve restos de sus restos, vaya debidamente doblado, de modo que su contenido no sea apreciable.
  • Proceda a tirar de la cadena. Sin pena y con decisión. Las cadenas saben de titubeos y no están de humor para soportar esas inseguridades, por eso suelen arremeter haciendo que el contenido gire en el limbo de aguas turbias.
  • Si la cadena no funciona debidamente, la práctica cubeta con agua puede ir en su auxilio.
  • Deposite toda el agua necesaria, TODA LA NECESARIA.
  • Si sus restos se niegan a desaparecer sin dejar vestigios, tome papel y/o agua e insista a que se vayan de viaje. Siga depositando toda el agua necesaria.
  • JAMÁS SE HAGA EL IMBÉCIL. Agote los recursos, pero por los clavos de Jesús en la cruz, no deje restos en el inodoro
  • Si el ambiente ha quedado invadido por olores dudosos, ventile o aromatice la zona.
  • Lávese las manos muy bien.
  • En caso de tener el turno siguiente en la cola, deje que pase un tiempo pertinente a que todo se asiente y el ambiente sanitario vuelva a la normalidad.

*Esta lista es válida con toda clase de desechos corporales.*


Con estos prácticos consejos, le aseguro tendrá una vida más en armonía con las personas, porque TODOS IDENTIFICAMOS AL HUEVÓN Y AL ASQUEROSO que nunca le jala. Todos conocemos qué tipo de porquerías pertenecen a qué cerdos y esta información se riega como pólvora.

Lo más importante de esta entrada, es que todo el mundo tiene derecho a darse una buena despedida de lo que el cuerpo ya no necesita, pero nadie tiene por qué ser espectador.  Le deseo de todo corazón 3 turnos diarios de este maravilloso espectáculo del organismo. Y si no puede 3 veces, le deseo mucha fibra en su dieta.

Excepto si no le jala o no lo hace bien. En ese caso le deseo mucha comezón de rincones en un lugar público, sin que pueda aliviarla inmediatamente. Y tránsito lento, muy lento.


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