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Tiempos violentos.

main_900No. Ese no es el título en español de una película de Tarantino. Es nada más que la realidad de nuestros días…


2017 ha iniciado con furia en todo el mundo, pero una furia destructora, que arrasa con todo lo que encuentre a su paso. Llevamos tan solo tres semanas de haber iniciado y el país está completamente de cabeza. Desde que el alza a las gasolinas atacó sin piedad el bolsillo mexicano, el pueblo se ha convertido en el peor enemigo del semejante. Para prueba los saqueos que ocurrieron en muchas ciudades del país, incluyendo la mía.

Ese tipo de acciones carentes de toda lógica, más que la de satisfacer la sed de destrucción que tienen esos traidores mexicanos, que crecieron con la firme convicción de obtener lo más por lo menos, a cualquier precio. Precio que por supuesto no están dispuestos a pagar con sus recursos, sino con el trabajo, esfuerzo, dedicación o vida del infortunado que se cruce en sus efímeras y peligrosas ambiciones.

Pero, antes de acusar al ciudadano parásito, empobrecido por donde se le mire, me pregunto, ¿es completamente su culpa? ¿Es culpa de todos los que no hemos buscado con vehemencia la fórmula para el bien común nacional? ¿Es que los políticos siempre si nos han visto la cara de pendejos porque efectivamente la tenemos? Preguntas para analizar, debatir y, ¿por qué no? Llorar buscando la respuesta.

La violenta y cínica situación por la que atraviesa México hoy en día está muy lejos de atender siquiera de manera medianamente decente las necesidades básicas de la población. Ya saben, seguridad, un salario digno, salud, una economía que respalde a la esperanza de un México mejor, gobiernos que trabajen por amor a la tierra y sus habitantes y un largo etcétera de básicos para mantener aunque sea un tambaleante equilibrio.

Ahora imaginen el lugar que ocupa el ánimo, el espíritu, la mente y la comprensión del yo de cada uno de los más de 100 millones de mexicanos que diario nos levantamos muy a pesar del hostil panorama que nos recibe con cada amanecer. La falta de apoyo para lo indispensable, deja relegado a un básico intangible, pero no menos (si no es que lo más) importante: la salud mental y emocional. Este país sería muy diferente si se le diera la importancia merecida a la mente y a las emociones.

Pero no solo eso, sino también a los básicos de nuestros abuelos, los valores, principalmente el respeto. Está cagado hacer chistes pendejos sobre muchas cosas, pero hay fibras muy sensibles que no deben tocarse ni por desmadre. Hay una enorme cantidad de personas día a día luchando contra la vulnerabilidad de sus columnas emocionales. ¿Cuántas estarán colapsando en este preciso momento, entregándose a lo inimaginable?

No soy experta en temas psicológicos y/o sociales, pero lo veo así:

Ante una situación donde los adultos (en muchos casos, padres) tienen que entregar la mayor parte de sus horas atendiendo situaciones laborales o de cualquier actividad lícita que les proporcione un sustento capaz de satisfacer sus aspiraciones y/o estilos de vida, para ellos y/o sus familias, hay veces en que queda de lado el tiempo emocional, (ese donde se crean lazos con parejas, hijos, familia, etc.) la comunicación y el tiempo se sustituye con bienes. Y cuando tus núcleos inmediatos (familia) carecen de calidad, todo se debilita.

Podrás tener aficiones, amigos, parejas, pero nada sustituirá jamás los cimientos que solo la familia puede dar. Cualquier tipo de familia, con el simple hecho de entregar tiempo, amor y cuidados, basta. Sin embargo las cosas no siempre pueden funcionar de esa manera y todo lo que como sociedad hemos tratado de construír desde tiempos inmemoriales, colapsa en desgracias como la ocurrida hoy en Monterrey.

Por falta de tiempo.

Por falta de atención.

Por falta de comprensión.

Por falta de guía.

Por falta de valores.

Por falta de respeto.

¿Era víctima? ¿Era verdugo? ¿Era ambos? Lo único que sabemos es que era un niño. Y los niños necesitan muchas cosas, menos el índice sobre el gatillo. Ante este infortunado hecho solo puedo darme cuenta por medio de este reguero de mierda llamado internet, que la gente en verdad está podrida hasta el tuétano. Estoy segura que esto no era lo que los escasos buenos hombres que le dieron identidad a nuestra sociedad esperaban para nosotros, su descendencia.

México necesita un rescate medular y pronto. Se nos agota el tiempo y los más jóvenes son profundamente vulnerables, desde el punto en que se les mire.


Como bonus personal, este mes he tenido un choque de emociones desconocidas y muy desagradables como reacción ante hechos tan lamentables y espero no experimentarlas de nuevo. 


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Modern Fairy TalesLSDelfina

 

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