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La última carta: Tinder.

tinder_onfire

¿Por qué relacionarnos con otros seres humanos nos orilla a  usar aplicaciones como Tinder?

Aún ignoro qué fue lo que me llevó a usar Tinder hace un par de meses. Va en contra de mis principios en cuanto a relaciones de cualquier tipo, pero dije, ¿qué más da? Tal parece que todo el mundo lo hace y no está tan mal.

E R R O R.

Quizás a algunos les funcione, sin embargo esa engañosa fórmula de éxito “social” no puede ser un común denominador en todos los casos por una considerable cantidad de motivos. Aún así, hay detalles bastante curiosos sobre el uso de esta aplicación, dentro de los cuales hallé los siguientes:

  • El físico es lo único que importa: Esta no es una aplicación para personas de ‘estética para público selecto’, ni para aquellos que tengan al menos un gramo de fe en la humanidad. Aquí se pierde y pierden su tiempo.
  • Las fotografías son engañosas: Es una aplicación donde el físico es lo que se ofrece como producto principal, y con tal de sacar un par de números para sextear, la cantidad de filtros que se le invierten a las fotografías rayan en lo absurdo. Porque eventualmente se van a conocer, ¿no? Y vaya que es frío el baño de realidad cuando descubres que luce muy diferente en vivo y a todo color.
  • Eres solo un match más: Si con los métodos tradicionales cuesta creer que pueda una persona tener tanta suerte como para ser la única conversación con ondita en WhatsApp, usando Tinder es todavía más utópico. Y probablemente todas las conversaciones lleven la misma estructura y busquen lo mismo, solo es cuestión de cambiar uno que otro dato, porque básicamente queda igual una de la otra.
  • Conocidos: Es muy vergonzoso ver a personas que conoces en la vida real flirteando en Tinder, porque muy probablemente puedan verte a ti también y conocer tus líneas de ligue. ¿Cómo se les mira después de descubrirse mutuamente en ese cubo de víboras hambrientas y desesperadas? ¿Cómo diablos huyes del bochorno del Super Like dado por un conocido? Y otros enigmas para los cuales debería existir un manual de primeros auxilios.
  • Descripción: La descripción de lo que buscas en Tinder es muy simple porque existen solamente tres tipos: sexo, amistad y romance. Las de sexo son concisas y generalmente no dan mucha información además de un par de fotografías sugerentes y caras como: 😜😏🙊. Las de “amistad” siempre empiezan con “amistad y lo que se de…” seguida de una larga lista de gustos personales que a nadie le interesan. Y finalmente las de romance, que son las que se componen únicamente de adjetivos positivos. Ya saben, hay que vender bien el producto, como si en verdad fuera el mejor del mercado.
  • El primer paso: Ya hiciste match. Está buenx. Ahora, ¿quién le escribe primero a quién?
  • La excusa: El hielo está roto, charla de cortesía y corta duración. Ahora vayamos a lo que nos interesa: el WhatsApp. ¿La excusa? “Es que casi no entro a Tinder” (ajá).
  • Lo que pase a partir de este punto, es responsabilidad de quien lo acepta y quien lo solicita: Si después de contactarse vía WhatsApp sucede algo interesante o no, dependerá mucho de la química real de los interesados y de la debida gestión de su perfil en Tinder para llevar a cabo su fin.
  • Lo incómodo: Encontrarte a un match fallido en el lugar menos esperado y hacer como que la vírgen te habla.
  • Lo extraño: Al ser básicamente un directorio de desconocidos buscando algo que les aliviane la entrepierna o el entrecostillar, toparse con toda clase de rarezas es lo habitual, rarezas que dejan su cualidad de raras para convertirse en hilarantes. Como estas:

Mis favoritas por supuesto, la del brother con Mujer Luna Bella y el otro güey con la foto familiar. Son absolutas joyas.


Yo sé que es muy difícil sobrevivir a la vida siendo un millennial, porque básicamente todos los estudios serios y reconocidos sobre comportamientos generacionales nos califican como unos completos inútiles, en todo aspecto. Y el éxito de Tinder no sé si tenga algo que ver con la evidente inutilidad al relacionarnos de formas “artesanales, orgánicas y gluten free”.

En lo que a mi respecta, me quedo con la vieja confiable: conocer personas en situaciones casuales, sin cartas de presentación ni absurdos protocolos. Aunque he de reconocer que a veces la soledad y el tedio están tan perros, que se termina abriendo un perfil en Tinder, para acabar peor de frustrado y solo.

Enhorabuena aquellos que no.


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Modern Fairy TalesLSDelfina

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