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Champagne de 12 años

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Fosy es un french poodle de 12 años y 6 meses. Un ejemplar pequeño, flaco, libidinoso, agrio como el vinagre, de paladar quisquilloso y muy dueño de sus territorios, los cuales se encarga cuidadosamente de marcar a diario. Y ahí del pendejo humano que ose cuestionar su decisión, pues no duda en mostrarle sus amarillentos dientes a la bestia que se le ponga al brinco, sea de la especie que sea.

A pesar de los años, sus habilidades de caza se mantienen intactas, siendo las ratas su presa favorita, del tamaño que tengan, pues este peludo canino color champagne ama seguir su rastro hasta asfixiarlas y entregarlas como tributo, sin nada más a cambio que ser tratado como el rey que en su cabeza es, un rey sin trono y sin corona, pero que sin lugar a dudas demanda respeto y que se le bese la pata.

No hay que dejarse llevar por su frágil aspecto, el tal Fosy es una máquina de matar. Lo de la caza es solo una forma de encubrir su sed de muerte. Si él pudiera, estoy segura de que también intentaría asfixiarme. No me fío nada de ese cuatro patas que aparenta ser un perro. Por más que ladre, cague y mee, yo no le creo nada. Ese pequeño rufián es un ser humano. Desafiante, arrogante y peligroso.

De enclence anatomía y con una colosal personalidad que se ha forjado a lo largo de sus 12 años, es uno de los seres no hablantes con los que gozaría mantener una conversación, posiblemente cargada de reproches y de sarcasmos por parte suya, porque en su escala de jerarquías, estoy segura de que me encuentro muy por debajo de sus cuatro patas.

Ese es mi Fosy, un perro hijo de la chingada con el que me peleo todos los días, pero que cuando me falte, algo de mí se irá con él. Quizás mis ganas de imponer respeto a un animal que se niega a ser domado o la esperanza de dejarlo andar libremente por la casa sin que deje su amarillo rastro de orina, su maloliente pista de macho dominante.

Ojalá hablaras Fosy, para que así en vez de mordidas me tiraras mentadas de madre. Esas duelen menos, aun viniendo de un perro tan soberbio como tú. Para mí siempre serás un osito de mentira, neurótico y depravado, al que intento diario no patear cuando me pone los nervios de punta exigiendo privilegios que no merece.

Eres demasiado listo para mí y a la vez eres un auténtico idiota en perjuicio propio, por que tu perra forma de pensar no te permite ver que si tuvieras un nivel menos en la escala de hijodeputés, el trono inexistente ya te lo habríamos mandado a hacer desde hace años.

Igual te queremos mucho, espero que nunca nos faltes. Eres el único que puede ahuyentar vendedores, religiosos, gatos, otros perros y cualquier forma de vida viéndose adorable.

Gracias por tanto en estos 12 meados años.

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