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Esa playa.

Esa_playa

El agua. El elemento esencial para la vida, de igual forma puede matarnos en caso de exceso. Y es tan letal, que en ocasiones ni siquiera es necesario tenerla en nuestro organismo. A veces solo hace falta contemplarle, estar cerca, crear heridas y lavarlas con la sal de esa playa grisácea que ya perdió su brillo después de estar en contacto con tanto dolor.

Y vaya que sabe de eso. El agua de mar no está hecha de otra cosa más que de lágrimas de todos los que nos acercamos a ella buscando respuestas, buscando una cura o simplemente intentando en vano ahogar nuestra pena. Pero fracasamos y al hacerlo mantenemos vivo el ecosistema que a su vez nos regocija en forma de un delicioso cocktail de mariscos.

Ayer fui yo, la playa de lágrimas curó mis heridas, lavó mi cara y liberó a mi ser. Esa noche fuiste tú. Esa playa no era azul, ni verde, ni gris. Era negra. Sabía que el adiós se avecinaba, lo sabía la playa, la noche y la luna. Esperaban por ti en la orilla a que depositaras tus lágrimas en ella, para que algún día te dieras cuenta de cuán importante es sufrir a la orilla del mar.

No me odies por empujarte a hacerlo, yo solo fui el vehículo, la vida nos llevó hasta ahí esa noche de abril. Gracias a tu dolor, el mar es más inmenso, y sin que tú lo quisieras, eso ayuda a quienes tenemos alma de marinero. Un día zarpamos porque ya no tenemos puerto al cual regresar, ni mar al cual llorarle. Llevaremos la humedad de nuestro sentir a lugares más áridos y más extraños. Ya sin naves, sin puertos y sin ganas de voltear.

Siempre habrá nuevas historias, nuevos sentires y nuevas lágrimas. Pero ya no tendremos al mar. Entonces todas esas lágrimas que llevamos acumuladas habrán de evaporarse. Como nuestro recuerdo. Al final los momentos son esencia, y eventualmente esa se evapora si no se tiene la solidez necesaria para permanecer por siempre.

Disfruta la playa, el mar y el sol. Disfruta de tu dolor. La vida me ha enseñado que no hay mayor plenitud que haber vivido sumido en el dolor más profundo, pues solo así es como se pueden disfrutar los escasos momentos de placer de una forma mucho más intensa.

Ve y nada en el mar de lágrimas. Navega a nuevos puertos.

Tú que puedes. Tú que siempre has podido.

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