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Enamoramientos caducados.

Siempre lo he dicho y lo sostengo: el enamoramiento nos vuelve estúpidos. Venga, con esto no conmino a las masas a no enamorarse nunca más, ni niego haber estado bajo los efectos de dicha condición, de la que, aunque me apena, no reniego. Al contrario, mientras más gente enamorada mejor, así tendremos muchos estúpidos de los cuales reírnos hasta que nos toque caer bajo el influjo de esa droga tan barata y adictiva.

Y como todos los estupefacientes, el enamoramiento nos convierte en seres inspirados, nos volvemos artistas, dedicamos líneas textuales, pensamientos, obras, caricias, besos, juramos lo eterno, nos duele la vida de ternura, como cuando vemos a un cachorrito y queremos que la vida se detenga para estar bajo este extraño pero placentero efecto por siempre…

Pero como toda buena droga en esta vida, la abstinencia tiene un precio caro.

Los recuerdos permanecerán siempre en nuestra mente y en lo que se le llama corazón  (¿memoria emocional?), pero, ¿qué hay de lo que queda deambulando hasta el final de los días por el internet? ¿Serán por siempre vestigios digitales de nuestra decadencia enamoratoria temporal? Pues sí, cada post, cada imagen, cada link, ilustración, twitt, video de youtube, quedará por ahí para quien guste echarse un clavado en el ridículo lado de nuestras vidas pasadas. Porque siempre hay quien (yo, por ejemplo).

Dado que a mi no me gusta ser el objeto de burla de nadie, siempre que termino una relación con alguien, borro toda evidencia de que esa relación existió, porque no tiene sentido la permanencia del recuerdo en un espacio digital, si en la vida real eso ya no existe. Aparte, imagino una situación hipotética en la que conozco “al bueno” y quedaran fotos de algo pasado e intrascendente en alguna de mis redes. Digo, a mi no me gustaría encontrar eso, de nadie.

Las personas tenemos un pasado, eso es un hecho indiscutible, pero ¿por qué hacer que suceda en las chaquetas mentales del presente? Con amigas, hemos llegado a la conclusión de que muchas veces a los vatos les vale queso borrar cosas del pasado y que eso nos emputa un chingo, pero en realidad siguen por ahí porque simplemente no les importa demasiado.

Por mi parte, siempre me ha gustado pensar que si “ese” ex no ha borrado mis fotos, es porque probablemente en silencio sigue amándome y extrañándome un chingo, porque fui su único, verdadero y gran amor… pero sé que eso no es más que mi propio automame y chaqueta magnánima mental porque muy probablemente le valgo 5 toneladas de verga y de las grandes.

Dejar atrás los vicios y olvidar no son tareas fáciles, pero es algo que debemos hacer. Olvidar los vicios del pasado, es ayudar a nuestro presente a encontrarse en equilibrio y a que nuestros nuevos enamorados no pierdan la cabeza por un exceso de masturbación mental negativa.

Si de tu corazoncito de puerco no salen los recuerdos, perfecto, de eso nadie se entera nunca, es más puedes hacer votos de amor eterno mientras piensas en alguien más y nadie lo notará. Pero de tus redes sí y nos vamos a cagar un chingo de risa, ya sea porque pensemos que tu actual pareja te vale verga o porque eres un pendejo que no ha dejado ir al pasado. O ambas.

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