Cuento, Urbanidades

Miserable millonario

Hace un mes, me arranqué los ojos. Estaba abrumado de tantos colores y formas, y no tuve más remedio que dejar los cuencos vacíos. Dicen que sangré mucho, pero no lo pude ver, aunque mis ojos ahora estaban en mis manos. Años de evolución y aun no podemos ver nuestro propio rostro sin la ayuda de… Sigue leyendo Miserable millonario